66. LA REUNIÓN CON AMANDA
Amanda me mira, luego a todas las demás, que asienten como yo, queriendo ayudar a nuestra querida amiga. Isis siempre fue muy leal; nos llevaba con ella a todas partes y nos quería como hermanas. Por eso, ahora que tenía problemas, queríamos ayudarla.
—¿Por qué te quedas en silencio, mi Alfa? —preguntó Amanda.
Miré a mi hermano, que se había quedado con la cabeza baja y los labios apretados. Lo conocía muy bien; algo lo estaba preocupando.
—No sé, señora Amanda. Mi lobo, Mat, y yo prometi