65. AYUDANDO A LA LUNA
Miro a Isis, la Luna de mi hermano. Siempre he sido una mujer reservada, pero cuando se trata de mi hermano, no puedo esconder mi admiración.
—Es que no podía ser menos siendo mi hermano —digo, bromeando con una mueca de autosuficiencia que provoca risas entre todas. —Isis, ¿tú querrás decir que todas las lobas andan detrás de tu chico?
—¡No, Meryt! —me detiene. —Jacking solo es el humano de mi Alfa.
Hago una pausa; mi tono cambia ligeramente al escucharla, mirando a las otras de manera s