Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl me mira ansioso nuevamente, inclinándose para rozar mi frente con un suave beso. Sus labios tienen esa calidez reconfortante, como si canalizara el poder que solo él posee.
—Te perdono porque salvaste a mi mamá —le digo, devolviendo su beso—. Y porque es verdad que no te dio tiempo. ¿Cuándo se despertó Jacking? —Hoy en la mañana, antes de que empezáramos la ceremonia —contes






