Mundo ficciónIniciar sesiónIsfet me miró con desconfianza. Pude sentir cómo mi pequeña maniobra había despertado su sospecha, pero al mismo tiempo percibí su impaciencia. Sabía que no podía apresurarme: tenía que jugar con su propia ambición, alimentarla lo suficiente para que bajara la guardia.
—Eso va a ser fácil. Tomé la esencia de esa loba, Úrsula. La seguiremos. Creo que ella nos puede ayudar —contestó






