84. SALTO AL PELIGRO
BLAIR
Miré mis propias manos goteando sangre, manchadas en rojo, del cadáver despedazado sobre la hierba.
Era la primera vez que el odio de Amy y el mío se habían sincronizado tan bien, fue como si de verdad lucháramos juntas.
Como si ella actuara igual que el espíritu de loba que siempre había añorado… quizás tenía razón y solo debía verla de esa manera.
Mis ojos temblaron sobre el cuerpo de uno de los hombres que más había temido en mi vida, ahora yacía destrozado.
Rhett lo hizo… y nosotras