73. ESTOY ENFERMO CONTIGO
BLAIR
Mis muslos quedaron expuestos y mi instinto fue taparme la fina tela empapada de la braga.
—Ah no, no, manos quietas, lobita… —apretó mis muñecas y las colocó nuevamente sobre sus hombros, mientras se arrodillaba frente a mi cuerpo tembloroso.
De solo imaginarme lo que vendría a continuación, se escurrían más fluidos pervertidos de mi sexo.
—Y sí, Blair, estoy bien loco… —me respondió en un susurro lleno de promesas, mirándome desde abajo mientras su boca se iba acercando a mi vientre.
— Por ti, nena, estoy enfermo contigo, mi amor…
Cerré los ojos y gemí una maldición llena de resignación y cargada de lascivia.
Rhett se metió entre mis piernas como mismo se había colado bajo mi piel.
Como unos clandestinos, en el pasillo a media luz, me dejé devorar el coño y otro trozo de mi alma.
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RHETT
Aparté la tela de la braguita y mi lengua sedienta salió a lamer entre la seda de sus labios vaginales resbalosos.
Su aroma de apareamiento me tenía borracho de lujuria.
El sabor que tant