69. UN ACOSADOR NO DESEADO
RHETT
Caí al suelo, sintiendo el dolor de transformación recorrerme.
Mis manos se acortaron en patas ágiles y garras afiladas; mi lobo resurgió y su aura enseguida fue a reclamarla.
No importa si Blair no tenía loba, ambos la amábamos, ella era suficiente para llenarnos el corazón.
Dante salió apresurado a encontrarla, trotando un poco.
“Ve suave, no la asustes”, le susurré al ver el rostro contrariado de Blair.
“A mí no me des órdenes. Es obvio que no sabes nada de las hembras.” Dante buf