68. CONQUISTANDO A MI HEMBRA
RHETT
“¡¿Ves?! ¡Te dije que era una mala idea desde el comienzo! ¡Te quisiera destrozar, pero sería como suicidarme!”
Mi lobo me rugía en la mente y no pude pensar en nada para defenderme.
Mis dedos bajo la suave barbilla de Blair comenzaron a acariciar su rostro, lentamente, podía justificarme con tantas cosas, pero ahora todo me parecía tan tonto.
Me veía como un idiota que dejó sola al amor de su vida, en vez de llevarla a su lado y protegerla como fuese necesario.
— Puedo aceptar cualquier