27. CONTIGO...SOY DIFERENTE
BLAIR
Cerré los ojos hasta con miedo de responder, pero ella insistía e insistía.
Al fin respondí.
—Hermana, ¿qué pas…?
—¡Blair, tienes que ayudarme! —me gritó en pánico.
—Cálmate, Riley, ¿qué sucede?
—¡Salí… de un bar… al taxi… y entonces mis amigos se marcharon… y… cshshhh…!
—¡Riley, Riley! —le grité al teléfono, apartando la cobija y levantándome de la cama.
La oscuridad me envolvía, así que encendí la lamparita.
—¡Blair, estoy corriendo, huyendo! —lloraba, y se escuchaba agitada.
—¡¿De quié