08. NO TE QUIERO EN MIS TIERRAS
BLAIR
Corrí hacia la entrada pensando que podía ser otro ataque de esos lobos.
Antes de tocar el picaporte, la puerta se abrió de golpe y entró Cassidy.
—Ay, por la Diosa, qué susto —confesé, llevándome la mano al pecho.
Estaba hasta temblando.
Cassidy cerró de un portazo y miró ansiosa el desastre en la sala.
—Algo le sucedió a esa humana y tiene que ver contigo, ¿verdad? —me preguntó con cara seria.
—Sí, anoche esos lobos me atacaron.
Terminé por contarle todo mientras me entretenía recogiend