CAPÍTULO 91. TU MANO
Los paramédicos se pusieron de pie, sabiendo que ya no podían hacer nada por él, Camila se soltó del agarre de Guillermos y se acercó hacia el cuerpo de su novio.
—Prometo que cuidaré de nuestros hijos —manifestó con un nudo en la garganta. Tomó una de sus aún tibias manos y depositó un beso lleno de amor—. Gracias por haber creído en mí y por haberme regalado grandes momentos a tu lado. Sé que empezamos odiándonos, pero bastó con conocernos para enamorarnos. Te juro que nunca dejaré de amarte