CAPÍTULO 74. EL SOL SE ESTÁ OCULTANDO
—Por supuesto —Katherin contestó, limpiando su rostro con la yema de sus dedos—. Ve a arreglarte que esta noche la vas a pasar con Romeo.
—No me obligues a estar con ese hombre, te lo suplico —solicitó—, haré todo lo que me pidas —suplicó con la mirada llena de lágrimas.
Katherin la tomó por la barbilla y presionó con fuerza.
— ¿Acaso Romeo no te ha atendido bien? ¿Niégame que no te haya hecho sentir más de un orgasmo?
Las mejillas de Kate se sonrojaron, inclinó sus rostro lleno de vergüenza.
—