CAPÍTULO 41 ¿CAMILA?

Hilda se llevó las manos a sus labios, cubriendolos, ante la indiscreción que acababa de cometer.

—Ya metí la pata —expresó con reproche. Miró que no hubiera nadie cerca, tomó por el brazo a la chica y salió por la puerta de atrás al jardín.

— ¿Qué ocurre? —Camila indagó.

—Tenemos prohibido hablar de la vida privada del patrón —mencionó—, te pido que no vayas a decir nada, o me van a correr. —Presionó en una sola línea sus labios, afligida.

—Te doy mi palabra —contestó—, no diré una sola palabr
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Gabriela Olivame encanta esta historia
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