CAPÍTULO 55 — El sol siempre vuelve a brillar
Isabella se despertó antes de que amaneciera. Aún no estaba lista para hablar con Gabriel, no del todo, pero algo en su interior la impulsaba a hacer un pequeño gesto. Se levantó en silencio, caminando descalza por la casa, y preparó su comida favorita para llevar al trabajo.
Mientras cortaba las verduras, recordaba su última discusión. La desconfianza de Gabriel, las lágrimas contenidas, el orgullo herido. Y sin embargo, ahí estaba ella, preparando