CAPÍTULO 135 — Horas después del caos
Isabella salió del hotel casi sin sentir sus propios pasos. Tenía la garganta cerrada, los ojos ardiendo por las lágrimas contenidas y las manos temblorosas cuando finalmente logró encender el automóvil.
No sabía muy bien hacia dónde ir, pero intuía que Gabriel no se había quedado en el hotel. Lo conocía lo suficiente como para saber que huiría de la mirada de todos, especialmente de la de ella. Y si Camila estaba en peligro, si la madre de ella también hab