CAPÍTULO 102 – Un pequeño susto
Isabella había apagado las luces de su oficina, lista para acompañar a sus amigas a comer, cuando Camila, que caminaba delante, redujo el paso. Valeria, distraída acomodándose el bolso, no notó la tensión inmediata en el cuerpo de su amiga hasta que la vio dar un paso torpe hacia adelante.
— Cami… ¿estás bien? —alcanzó a decir.
Camila no respondió. Sus rodillas cedieron y, en un movimiento que pareció un suspiro triste, se desplomó hacia atrás. Valeria reaccionó