Al día siguiente cuando me desperté, pude ver lo más bonito que la vida me dio mirandome, ver en sus labios la sonrisa de mi hija mientras me estaba mirando
– Hola mami, no sabes el susto que me has dado a mi y a la tia Loren, menos mal que papá te encontro donde estabas escondida— me dijo sonriendo
— ¿Has venido con la tía Loren? ¿dónde está? — le pregunté, sintiendo los brazos de mi hija en mi cuello y su cabecita en mi pecho
— Ahora viene, está en esa salita con la abuela Dorothy y con papá