Nos fuimos los tres del dormitorio para ir a cenar, acercándonos al comedor que había, hablando de trabajo y de cosas sin importancia mientras estabamos cenando, ayudando mi abuela después a Maria, mientras mi hermano y yo nos íbamos a una salita para tomar el café sentados en unos cómodos sillones, viendo hablar a las dos mujeres como si se conocieran de toda la vida mientras se iban acercando a la sala, dejando Maria encima de la mesita una bandeja que contenía, las tazas de café, azucarillos