Esa mañana me desperté con una sensación muy rara en todo mi cuerpo, como si supiera que algo iba a suceder, aunque ciertamente nada podía pasar ya que mi hija y yo estabamos bien y resguardadas gracias a la bondad de Margaret por acogernos en su casa otra vez. Me levante de todas formas de la cama aunque sabia que todavia era pronto, pero aunque me tomaba la medicación que el medico me receto, las náuseas seguían apareciendo un dia si y otro no.Me fui al cuarto de baño corriendo, recogiendo mi