capitulo 22
El sonido de la lluvia contra los cristales fue lo único que acompañó el desayuno en la mansión Herbert aquella mañana. Isabel notó la ausencia de Edward antes que nadie. Miró hacia la cabecera de la mesa, donde solía sentarse con esa sonrisa confiada, y se extrañó al no verlo. William, en cambio, no dijo una palabra.

—¿Y Edward? —preguntó Isabel, con la taza de té en las manos.

Uno de los sirvientes respondió:

—Salió temprano, señorita. Dijo que debía atender un asunto urgente en Bath. No quiso
Lilly Saucedo

por favor, ayúdame con tu comentario para saber si te está gustando la historia

| 1
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP