El sol de la mañana entraba suavemente por los ventanales del invernadero, iluminando las flores que Isabel había colocado en las mesas. El ambiente estaba tranquilo, pero algo en el aire parecía pesado, como si algo estuviera por suceder. Isabel miraba a William, quien no parecía notar la calma que la rodeaba.
—¿Dormiste mal? —preguntó ella, con suavidad.
William no respondió de inmediato. Estaba mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos. Cuando por fin giró hacia ella, su mirada no e