Me removí incómoda por los movimientos limitados, obligándome a abrir los ojos. Dí un respingo y retuve la respiración al ver rostro de Costas justo frente al mío. Me congelé al sentir como su respiración tibia chocaba contra mi nariz y su brazo envolviendo mi cintura, impidiendo que cayera del sofá. Con el mayor cuidado, me removí para alejarme pero perdí el aliento cuando su brazo ejerció presión en mi cintura, reteniéndome.
- No te muevas, estoy durmiendo...- murmuró con voz ronca, empujando