-Eh...Creo que deberíamos alistarnos ya, haré las volteretas adicionales- hablé casi automáticamente al ver que Emilio no dejaba de mirarme.
-¿Vienes?- sólo cuando escuché a Enrico llamarme, fuí capaz de apartar la mirada y volver a la realidad...
La puerta de la mansión había estallado en mil pedazos.
Me pegué a la pared con mi arma en alto, a la espera.
Respiré profundo y crucé el umbral.
Al menos 30 hombres se hallaban en la entrada,clavando sus miradas en mí mientras con pasos sincronizado