Costas se dirigió a la segunda planta a grandes zancadas, dejándome en la entrada. Luca se aproximó rápidamente pero se detuvo con brusquedad, como si se hubiera recordado a sí mismo mantener la distancia suficiente entre ambos.
-¿Estás bien?- asentí sin atreverme a seguir mirándolo si quiera. Sus brazos me atrajeron hacia él, abrazándome con fuerza- No vuelvas a hacer algo así de nuevo, por favor - Cerré los ojos, abatida y débil.
-Lo siento...de verdad - Murmuré dirigiéndome a Bruno también,