Pistas, miedos y más (2da. Parte)
El mismo día
Londres
Matthew
Creo que esto es un castigo. Un castigo por haber sido un cobarde. Por no haberla defendido cuando debía. Por haberla escondido en un rincón de mi vida mientras el resto del mundo ocupaba el centro. Rachel… ella es la dueña de mi corazón. Y lo supe desde el principio, aunque no tuviera el valor de llamarlo por su nombre. Me ató sin pedirme nada, sin presionarme. Y yo, idiota, creí que podía jugar a dos mundos sin consecuencias.
Grace me lo advirtió. Me lo repitió un