A tu lado (3era. Parte)
Unos meses después
Londres
Rachel
Mi historia con Matthew no comenzó como un cuento de hadas, ni siquiera como una historia que debería contarse en voz alta, más bien nos conocimos en una mansión donde el placer se servía sin pudor, donde los rostros estaban cubiertos, donde los nombres no importaban… solo el deseo, donde el sexo no tenía reglas, y la piel hablaba más que las palabras.
Ahí… entre cuerpos, máscaras y gemidos, algo se encendió entre nosotros. Una chispa que fue mucho más que atra