Al día siguiente
Londres
Grace
Una mujer como Débora Corley jamás admitiría la inocencia de Rachel. Lo supe desde el primer instante en que la vi. En su retorcida lógica de madre doliente, su hijo era la víctima perfecta… y punto. Pero yo ya había visto ese tipo de máscaras antes. Había algo que no cuadraba. Cualquiera en su situación estaría recluida, llorando a mares en algún rincón de su mansión, lejos de la vida pública. Pero no ella. No Débora. Estaba impecable, maquillada, rodeada de otras