Ajustando cuentas (1era. Parte)
El mismo día
Londres
Rachel
Hay momentos en los que todo parece venirse abajo, y uno cree ingenuamente que ya no puede pasar nada peor, que has tocado fondo. Pero entonces la vida demuestra lo contrario. Nos empuja sin piedad, arrastrándonos hacia el vacío, desgarrando las pocas esperanzas que aún sosteníamos con uñas y dientes. Porque la verdad es que la vida no pregunta, no pide permiso. Solo avanza, feroz, implacable. Es una maestra cruel. Enseña a golpes. Y lo hace sin tregua, sin dar respir