Mundo ficciónIniciar sesiónIntenté cerrar la puerta, su pie se interpuso. La bota de cuero italiana impidiendo el cierre.
—¡No tienes nada que hacer aquí! —bramé forcejeando.
—Hablemos tranquilamente, Isabela —la calma en su tono, anticipaba la tormenta.
Empujó la puerta. El marco vibró entre mis manos.<







