Mundo ficciónIniciar sesiónAlejandro
Apoyé el antebrazo en la ventanilla. El semáforo seguía en rojo. Eran las siete y cuarto y la ciudad recién empezaba a desperezarse: la gente salía de las bocas del metro, cruzaba la calle con cara de lunes eterno, autobuses llenándose, persianas levantándose a medias.
Llevé la taza de café a







