Alejandro
Ingresé a mi oficina, revisando el teléfono.
Camila respondió: «La recojo al mediodía.»
Le había escrito solo para confirmar a qué hora iría por ella. Con eso bastaba. Aunque me picaran los dedos por estar al tanto, no iba a estar escribiéndole más de la cuenta; bastante tengo con atormentarme solo.
También envié un mensaje a Lucía, pidiéndole que, después de sus clases, fuera al departamento. Haré una cena para celebrar la llegada de Isabela.
La noche anterior, Isabela sí que me dej