¿En qué momento creí que esto era una buena idea?
La cara de Alejandro lo decía todo. Lucía se escondió detrás de mí, usándome de escudo humano, esperando que mi presencia evitara que su hermano explotara.
Alejandro se giró, ignorándonos, pasó directo a la cocina, empezó a organizar las bolsas de la compra que estaban sobre la encimera.
Miré a Lucía, buscando algún tipo de ayuda o indicación de cómo arreglar el desastre que causamos. Ella empujó levemente mi hombro.
—Isa… Hazte cargo. Yo… eh… c