Mundo ficciónIniciar sesión¿Qué pasaría si en realidad se tiene un “gemelo” en el mundo? ¿Qué sucede si encuentras a esa misma persona, con tu mismo rostro por mera casualidad? Cambiar de lugar, claro está. Layla y Ximena jamás pensaron en que esto fuese posible, hasta que chocaron de frente en el parque; Ximena realizaba actividad física, Layla escapaba de sus guardaespaldas. Layla es rica y reprimida, quiere conocer la libertad, alejarse de todas las extravagancias a las que está acostumbrada vivir. Ximena es independiente y de clase media trabajadora, es libre, pero, le apetece saber qué se siente tener mucho dinero, así que, la idea de cambiar de lugar, no les parece mala, será solo un tiempo, sin saber que, ese tiempo va a cambiarles la vida. Una conoce el amor, la otra, aprende a ser una mujer valiente y empoderada.
Leer másMe tiro a la cama, suspirando sin parar al recordar en todo lo que viví con Drake durante todo ese día. Sus labios recorriendo mi cuerpo, sus manos logrando encender todos los sitios correctos, la forma en que sus pupilas se dilataban cada vez que llegábamos a un orgasmo al mismo tiempo… joder, me había enamorado de ese hombre a ojos cerrados, al punto de, ni siquiera lograr sacarlo de mi cabeza estando sola.Tomo el móvil y busco el número de Ximena, disponiéndome a llamarla para contarle todo lo ocurrido con su mejor amigo, probablemente ella iba a estar feliz, pues, después de todo, Ximena era una de las mejores personas de todo el mundo, aquel tipo de persona que era capaz de alegrarse por los demás.Le doy llamar y pongo el altavoz, para luego colocar el móvil sobre mi pecho, esperando a que mi melliza tome mi llamada, sonriendo como una idiota al darme cuenta que, después de todo, tener una hermana no era malo, de hecho, ahora casi podía verlo como lo mejor que pudo haber pasado
Me despierto con un horrible dolor de cabeza, llevo una mano hasta mi frente, tratando de controlar la forma en que esta palpita sin parar. Trato de abrir los ojos, pero en cuanto lo hago, el fuerte resplandor del día, me obliga a cerrarlos otra vez.Joder, me había pasado con los tragos, pero, la había pasado tan bien, que me fue imposible lograr detenerme. Bailamos, cantamos, tragos iban y venían, mientras, además, parábamos por ratos solo para besarnos.Tuerzo una sonrisa, sintiendo como aquella enorme felicidad vuelve a invadirme… ¿hace cuánto no tenía una cita tan grandiosa a como la que había tenido anoche? Creo que nunca.Mi vida siempre se había basado en ser la chica perfecta, en ser recatada, bien vestida y portarme como la más educada en los eventos sociales, dejando de lado la diversión pura a como la había tenido al lado de Drake.Mi móvil suena a mi lado, mostrándome la llegada de un nuevo mensaje. Escucho un gruñido a mi lado, a la vez de que una mano rodea mi cintura,
Layla —Entonces, al fin has logrado que te perdone —afirma Drake al sentarse frente a mí en la cafetería a la que lo había citado.—Sí, estoy tan feliz —le sonrío, estirando mis manos para tomar las suyas sobre la mesa—, incluso me he reconciliado con mi madre, ahora puedo decir que hemos comenzado a tener una bonita relación, incluso con Ximena, ahora soy capaz de ver en sus ojos un brillo diferente, ya no me odia.—Esa noticia me hace feliz, Layla —repone él al apretar mis manos—, fuiste una bruja, pero has cambiado, y soy de los que opina que todos merecemos una segunda oportunidad. —Gracias por ser el primero en brindarme esa oportunidad —lo miro fijamente, a la vez de que siento como mi corazón comienza a latir de una forma diferente. Drake había sido la primera persona a la que decidí acercarme, tratando de encontrar su perdón, pues, durante todo el tiempo que fingí ser Ximena, me había portado como una completa perra con él, cuando él tan solo había procurado ser una buena p
XimenaJamás imaginé que iba a llegar a divertirme con ese par de mujeres, tal y como lo estaba haciendo ahora.Primero fuimos juntas a cenar pizza, mi madre y Layla bebieron cerveza, mientras que yo debí de conformarme con una limonada con hierbabuena, gracias a la gran cantidad de pastillas que aún debía de tomar por el único motivo de cargar el corazón de alguien más.Reímos, hablamos e incluso, Layla había tomado una fotografía de las tres para postearla en las redes sociales, donde ya me había agregado a todas, lo que provocó que sonriera, incapaz de creer en lo fácil que me estaba resultando olvidarme de todo lo que esa chica me había hecho.Y es que, al ver su sonrisa, y en lo sincera que era su mirada, había comenzado a creer que su arrepentimiento era sincero. Después de todo, todos merecíamos una segunda oportunidad.—¡Ya! ¡Estoy lista! ¿Dónde vamos a ir a tatuarnos? —pregunta Layla al dejar la nueva lata de cerveza vacía sobre la mesa.Saco el móvil al sentir la llegada de
Último capítulo