Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra Layla
Bien, admitía que vivir sola y tener mis propias responsabilidades era de lo mejor que me había pasado en mi vida. Me rendían cuentas, podía tomar decisiones y dar órdenes, incluso había logrado hacer que algunos de aquellos pobres ineptos me temieran.
Me quito los tacones y me tiro de espaldas en el pequeño sofá, sonriendo sin parar. Aquello me parecía un sueño, un maravilloso su







