El hielo tintineó dentro del vaso cuando lo dejé sobre el escritorio.
Miré el líquido ámbar unos segundos antes de beber otro trago.
No solía tomar demasiado entre semana. Mi padre decía que el alcohol volvía descuidados a los hombres poderosos. Y quizás tenía razón.
Pero esa noche necesitaba silenciar mis pensamientos.
O intentarlo al menos.
Apoye la espalda en la silla y cerré los ojos un momento.
“Te estás ablandando Luca.”
La voz de mi padre volvió a mi cabeza como un maldito eco.
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