El resto de la tarde transcurrió entre llamadas y documentos pendientes.
Nada demasiado importante ni urgente en realidad.
Intentaba distraerme con trabajo pero nada funcionaba.
Mi atención seguía en el lugar equivocado.
Helena Rossi.
Ella seguía volviendo a mi mente cada segundo.
Insistente.
Su mirada desafiante.
Cómo si yo fuera su enemigo por naturaleza, talvez le era.
Y aun así… su respiración cambiaba cuando estábamos demasiado cerca.
Era absurdamente peligroso y adictivo.
G