5 Años Después.
El Salón del Trono de la Mansión del Bosque Oscuro ya no tenía flores ni decoraciones cálidas. Las cortinas de terciopelo habían sido retiradas. Ahora era un espacio de mármol negro y acero, minimalista y frío.
En el centro, sentado en un trono de madera tallada y obsidiana, estaba Eirik Berg. A sus 30 años, era la imagen de la perfección física y la desolación espiritual. Su rostro era hermoso, pero inexpresivo como una estatua. Sus ojos violetas no brillaban con curiosidad; br