Las horas pasaban con una lentitud tortuosa. El tiempo parecía haberse detenido para Azul, atrapada entre la incertidumbre y el miedo. Había rezado, había suplicado en silencio a todo lo que pudiera oírla, pero la ansiedad seguía carcomiéndola por dentro, como una sombra pegada a su pecho. Sus manos temblaban, su respiración era irregular y sus ojos no dejaban de mirar hacia el pasillo, esperando, rogando, deseando ver al médico, aparecer con buenas noticias. Pero nada… solo el eco de los pasos
J.D Anderson
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Elizabetta RiverEspero que Helmer le diga al padre que no sintió nada
Elizabetta RiverjHelmer aunque no fue lo mejor besar a tu cuñada ,quizás eso hizo que te dieras cuenta que ese amor que le tienes a azul es de hermanos ,de amigos muy queridos pero no de amor de pareja Des niños conociéndose quizás confundiste