Punto de vista de Sofía
Me sentí agotado. Débil. Agotado.
Cada paso que di junto a la madre de Theo se sintió más pesado que el último, mi cuerpo se movía en piloto automático mientras me conducía por los pasillos. Me dolían las muñecas por su agarre, mi piel todavía ardía por la forma en que me había manejado. Quería derrumbarme, dejar que el suelo me tragara entero, pero no pude. Aquí no. Ahora no.
"Theo siempre ha sido terco", dijo su madre suavemente, su voz atravesando la nebla en mi mente