Punto de vista de Sofía
Me duele la cabeza.
Todo se sentía pesado, mi cuerpo débil. Intenté moverme, pero mis muñecas no se movían. Mis tobillos, también. Atado.
El pánico se arrastró por mi garganta.
Abrí los ojos a la fuerza. La habitación era tenina, una sola lámpara brillaba junto a la cama. Las paredes estaban oscuras, el aire olía limpio, pero desconocido.
Entonces, lo sentí.
Una mano en mi cabello.
Movimientos suaves y lentos. Dedos corriendo por las hebras como si fuera algo delicado.
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