Al día siguiente, Sienna despertó con el cuerpo aún entrelazado al de Alexis.
La calidez de sus brazos era un refugio que no había sentido en demasiado tiempo, y por un momento, se permitió olvidar el mundo exterior, las preocupaciones y los problemas que la perseguían.
Cerró los ojos un instante más, sintiendo el latido de su corazón sincronizado con el de él, como si sus vidas respiraran al mismo ritmo.
Sus dedos recorrieron lentamente el contorno de su rostro, buscando en cada línea y cada ge