Lo impensable había pasado, el señor Nelson Cobain, contra todo pronóstico, estaba presente en el juicio, allí en medio del resto de los espectadores como si fuera solo otra persona normal, pero Areliz sabía que muy seguramente él estaría allí con un motivo mucho más siniestro, siniestro como él siempre fue con esas miradas y sonrisas intimidantes típicas de su persona.
Con el temor de que ese hombre estuviera allí para afectar de forma negativa al juicio, Areliz se acercó a Noah que estaba int