Mientras Areliz lloraba en la cama de Noah, sujetando entre sus manos la carta de Remy, oyó pasos y volteó con pánico de que alguien la viera en el cuarto de su ex marido y en ese estado tan deplorable.
Y el que estaba allí resultó ser nada más ni nada menos que el mismo Noah, mirándola con los ojos llenos de dolor y muchos sentimientos encontrados.
Ella se sintió avergonzada de que la viera así, por lo que rápida mente se secó las lágrimas lo mejor que pudo y luchó por calmarse.
—Lizzy… La