Amaya Bezos
Finalmente lista y ataviada con unas piezas diminutas de cuero blanco, camine tomanda de la mano de Rosso y Nero.
Marcelo ya me esperaba listo, para lo que fuese que fuera a hacerme. Mi primera experiencia con el BDSM era cualquier cosa excepto excitante. Ya estaba acobardada, pero yo también quería parecer intrépida, una mujer de mundo. Que podía salir mal, yo tenía más conocimiento teórico del tema que Rosso y Nero. Si ellas podían enfrentar el sadomasoquismo, tal vez yo tamb