AMAYA BEZOS
Doña Oriana pasó a verme esa noche, y tal como había dicho su hija su actitud hacia mi había cambiado demasiado. Mis padres se habian marchado a la casa de Amiel Aray y yo no estaba sola, pues él estaba conmigo. Con Marcelo bien muerto y Milly Anderson en la cárcel estaba completamente a salvo, y sin nada en la cabeza que me pudiera quitar el sosiego. Incluso el problema del supuesto embarazo de la boa cosntrictor había sido solucionado, al ella misma confesar que me había atropell