AMAYA BEZOS
Llevo mis manos a mi vientre para acariciar a las vidas que llevo en mi interior. Mis pequeños guerreros que crecen como flores en el medio del desierto. Son la clara prueba que todo estará bien, que la fe mueve montañas y que la vida, nuestra vida puede ser mucho mejor de lo que esperamos. Por ellos, y por su padre ha valido la pena absolutamente todo lo que he sacrificado en este último periodo. De hecho haría todo d encuevo, me expondría a ese monstruo con tal de tener lo que