Un año después
AMAYA BEZOS
El día de nuestra boda por fin llegó. Las manos me sudaban, tenia los ojos hinchados por algunas lágrimas inevitables que habían salido de mis ojos producto de la emoción. Ni hablar de los nervios, en cualquier momento creeria que podía caminar por las paredes.
Nuestra Boda estaba considerada uno de los grandes eventos del año «obviamente no por mi» sino por mi futuro esposo que a pesar de llevar más de un año comprometido, aún lo continuaban considerando como uno de