OWAIN LUTHER
Frente a mí estaba Romeo, el mismísimo enamorado idiota que se cree la fantasía de todos.
En cuanto lo miré, el ayer volvió a mí: sus manos pegadas a la cintura de Karima, sus labios rozando los de ella como si creyera estar en una película romántica cursi... y luego me estrelló contra la pared haciéndose el duro.
Nada de eso me dolió ni la mitad de su patético truquito, chantajeándola con su hermana enferma. Eso fue un asco de otro nivel.
Tyla aprovechó la distracción para zafarse