KARIMA HEART
El dolor de tener dos dedos dentro de mí a la vez ya era bastante exasperante, pero la retorcida verdad era que el placer de aferrarme a él me arrastraba más profundamente, calentándome los nervios. Mi cuerpo daba vueltas, pero mi mente... mi pobre mente, seguía intentando procesar la bomba que Owain acababa de soltar. Por muy brillante que fuera resolviendo cien ecuaciones químicas, incluso sin ser mi especialidad, esto... Esto no era algo que mi cerebro pudiera calcular.
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