KARIMA HEART
Cuanto más la miraba, más molesta me parecía. A cada segundo, mi ira crecía. Todo esto... por culpa de Owian.
Miré fijamente la puerta tras la que el guardia de seguridad dijo que estaba. Lo juro, en cuanto lo vea, le romperé todos los huesos del cuerpo.
Pero primero... la maldita puerta.
La miré fijamente, recorriendo el marco con la mirada. Sin manija. Ni siquiera una tarjeta. Nada. Solo otro misterio en este laberinto sin fin.
Dios mío, Owian, reza para que no me enfade más cuan